¿Hay una razón para reflexionar y planear el porvenir? ¿Tener motivos por querer? E incluso, algo todavía más metafísico, ¿Hay razones para existir?
La pregunta ya despierta en nosotros una inquietud por saber una cuestión que de antemano, rebasa los límites del entendimiento y sólo nos hace constar de tener la certeza que esto no es más que un absurdo.
Un absurdo que gracias a la filosofía, podemos esquematizarlo y conceptuarlo en miles de formas posibles de manera en que nuestra imaginación haga posibles todas las ciencias presentes y artes que de muchas maneras nos obligan a afirmar nuestra identidad como seres excepcionales.
Y todavía mejor,al decir "excepcional" es cuando caemos en razón que la inteligencia común a toda la naturaleza se nos ha dado de manera en que creemos ciertas nociones básicas (ley de causalidad) y su combinación que se lleva a cabo por el entendimiento y la imaginación (unión de conceptos), que la especie cree por costumbre y por prudencia en la razón primordial y fuente de toda verdad.
El estoico así lo piensa, y se entrega por completo a utilizar su energía al entendimiento y al descubrimiento de nuevos conocimientos. Pues bien,¡Aquí hay un nuevo conocimiento! y es referente a la pregunta con que se ha comenzado.
Nuestras actividades siempre parecen tener razones suficientes, de lo contrario no habría ninguna volición ,¿cierto? pues bien, profundamente lo estudiamos como causa primaria , a que ésta razón esencial de cualquier acto, fundamenta, ya se haga inconscientemente, la necesidad de alimentarse, de buscar un bienestar.
Generalmente cualquier actividad, hasta el pensar,se encuentra dirigido a obedecer un patrón de conducta de manera en que la acción permita y encuentre el beneficio que se busca, que el "toto genere" de la naturaleza humana es la conservación de la especie.
Esto que es esencial a la vida en la conservación individual que causa el instinto, tiene como razón algo evidente, y advertimos que es la conservación del cuerpo. Pues bien, causa de esto, es que no hay mayor razón que la fuerza insistente o "fatum" por persistir en desear, y a todo esto, el deseo como razón suficiente que permite toda un manifestación de fenómenos. "Como voluntad ciega sin límites" (El mundo como voluntad y representación, Arthur Schopenhauer)
Bien, esta es la razón suficiente de todo fenómeno, el deseo. Mientras que no hay necesidad de comprenderlo, pues no puede haber un conocimiento abstracto en algo que es experimental, es decir, por actos volitivos que no dependen de nosotros en la conciencia, sino de exigencias naturales.Y esto nos da el conocimiento de conocer el deseo sólo de forma sensitiva motivado por un instinto. Pues, ¿Cómo se tiene también la comprensión del inicio del tiempo? ¿Cómo asimilamos el concepto de "causalidad" de manera en que la causa proceda al efecto y el efecto vuelva a ser otra causa de nuevo? ¿Cómo se comprende que hay eventos que no necesitan explicación ni comprensión de sus causas? ¿Cómo admitimos una ciencia que tenga como "aeterna veritas" la sin razón? Que Dios no tiene explicación, ni la volición de los instintos ni la esencia de las cosas.
Para un temperamento que no admite hipótesis, dudas y aclaraciones, yo os digo: ¡Enhorabuena! ¡Ha llegado el momento del hombre con poca inteligencia pero libre!
Esta personalidad permite al instinto el control de su voluntad en tomar decisiones deliberadas, estar presente en el mundo exterior, terrenal, lleno de fenómenos y circunstancias adversas, casi peligrosas.
Se decide de manera inconsciente a ser lo opuesto al filósofo, a carecer de ideas y padecer de quimeras llamadas razón y prudencia.
El individuo libre, que la razón aparece ante él como obsoleta, se limita a pensar sólo en lo que sus deseos le dictan por obrar y posteriormente conseguir. Se tiene como una persona impulsiva, instintiva e intuitiva. Algo muy común en los contemporáneos ¿No es verdad?
Este que poco piensa, disfruta todavía más su libertad reaccionando a sus instintos y limitando a su razón a trabajar en subordinación a sus impulsos. En completo sometimiento a su naturaleza, ¿No son ellos la nueva especie? ¿Las guerras y conductas destructivas? ¿La sin razón?
Pues bien, ellos mismos no pueden ver más allá de lo que comprenden. Son como niños sometidos al instinto de su especie, a la naturaleza que les parece exquisitamente placentera. Hedonistas evidentemente.
Y entonces nos preguntamos, ¿Por qué el pensador no puede ser un hedonista? ¿Por qué la razón puede llegar a ser un problema?
Por otra parte, admitimos que la sin razón es placentera y alegre, no admite juicios, piensa poco y lo que parece ser más relevante, no tiene exigencias y esto le hace ser libre.
Esto representa un problema para el conocimiento, la volición de los instintos contra la razón. ¿Quién pues hace un buen trabajo? ¿Nos quedaremos sin ciencias y dioses? peor aún, ¿Sin filosofía?
Recibamos con vivo aplauso a los hombres del presente, al individuo sin razón, una "qualitas occulta" de la poca genialidad intelectual en donde todo se transfiere al genio de la experiencia y al divino placer que todos con pocas excepciones buscamos.
domingo, 11 de septiembre de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Sujeto del conocimiento
Si existiese algún secreto indispensable que la filosofía pudiera demostrar, estaría escrito en lo que naturalmente ya sabemos.
Por conocimiento abstracto o concreto, intuitivo o sensitivo, emocional, o de generar la intención creativa de la imaginación de asegurar nuestra identidad y del ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué yo, como sujeto, puedo gozar del momento exquisito del presente cuando otros ya lo han perdido? ¿Adonde han ido a parar otras vidas anteriores a mí? y la pregunta más frecuente,¿Qué es este sujeto que todo lo observa y por nadie es conocido?
En efecto, cuando decimos que por nadie es conocido es cuando surge el aparente sofisma ¿Quién tiene pues la existencia, el yo que observa, o el mundo exterior que es el objeto de toda ciencia abstracta? ¿Es mi sujeto lo sustancial, o los objetos que el sujeto percibe?
Cuando nos referimos a un mundo visible, decimos que es producto de la causalidad. Que la sustancia, por medio del movimiento, determina por sí las consecuencias de su propósito natural. La fusión, combustión, impenetrabilidad,consistencia, densidad, carga eléctrica, magnetismo, etc.
Pues bien, en efecto, los objetos están en función a tal causalidad, de manera en que hay cierta duración en el tiempo como sus formas y dimensiones dentro del espacio.
Esto es lo que se define como "causalidad" el objeto en función de espacio-tiempo conocido como fenómeno de esta dualidad. Es decir, la causalidad como prioridad a cualquier presencia material en un mundo objetivo, circunstancial, fenómenos situados dentro del tiempo y el espacio por la "sustancia" o cosa en sí que algunos llamaron voluntad, juicios a priori del entendimiento, agua, fuego, lo que deviene y nunca es.
Que los objetos sean sólo fenómenos, y que cambien sus características de acuerdo al tiempo y al espacio, y que sus tamaños, formas y durabilidad estén sometidos a esta causalidad. Nos deja establecido que no es el objeto o el mundo material lo que contiene la sustancia esencial que nos permite conocer al observador que procura hacer presente la existencia de las cosas.
Aquí surge la pregunta nuevamente ¿Qué existe primero, el sujeto (observador) o el objeto (el mundo)?
Pues bien, en efecto, "No hay un mundo sin ojos que lo vean" no hay objetos sin una conciencia que lo capte o lo perciba. Por lo tanto, El mundo es mi representación.
Y no cabe sentido alguno si no el significado que el sujeto comprende o conoce. El mundo significa lo que mi conciencia comprende.
De esta forma, el sujeto es la condición indispensable y el único motivo necesario de todo cuanto existe. Es el sujeto y la representación de su mundo lo que es sustancial. Pues, si en un momento específico esta conciencia o sujeto desaparece, el mundo y el universo entero desaparecen con él. En un sentido vulgar, si yo ahora muero,el mundo también lo hace conmigo.
Si hay algún secreto o santo grial de la filosofía, o de manera más concreta, de nuestro entendimiento como conciencia. Sería éste, a saber, No hay un mundo sin ojos que lo vean, y es mi conciencia que tiene como noción algo muy seguro, el valor que propiamente tiene de todas las cosas. El mundo como representación está en su mente y sólo ahí debe estar. El sujeto deja de ser una incógnita y se convierte en el portador de la verdad. En el mundo que es el reflejo y espejo de su capacidad, toda su existencia y su relación al exterior aparecen ante él como su propia creación. Es decir, el mundo como su representación.
Y si me es permitido afirmar a pesar de los devotos, este sujeto, conocedor del mundo,y por ende, conocedor de sí mismo, se convierte ahora también en la incógnita de toda conciencia humana, a saber, el dios tan lejano lo comprende como él mismo.
Se reconoce él mismo como Dios y creador de todo un mundo. De una percepción tanto de fenómenos sometidos a una causalidad, que es un mundo exterior, como de percepciones más complejas como sentimientos y la funcionalidad legítima de su comprensión.
Todas estas grandes cosas que son efectivamente un arte, como un sol, paisajes naturales, edificios y personas, ríos y montañas, y todo lo presente y por haber, significan para este sabio, su propio mundo. La creación que su capacidad ha optado por elegir. Se confiere y está en completa subordinación al sujeto que conoce y es portador de su verdad.
Como fue ya escrito,la verdad es sólo una. Más nunca es reconocida.Tiene por camino muchos obstáculos por superar. Aunque, una vez que ésta supera todas las adversidades y pasa como si se elevara a densidades y atmósferas más puras, allí permanece. Como bandera en país conquistado. Sin que nadie jamás por iniciativa, pueda hacerla descender.
Por conocimiento abstracto o concreto, intuitivo o sensitivo, emocional, o de generar la intención creativa de la imaginación de asegurar nuestra identidad y del ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué yo, como sujeto, puedo gozar del momento exquisito del presente cuando otros ya lo han perdido? ¿Adonde han ido a parar otras vidas anteriores a mí? y la pregunta más frecuente,¿Qué es este sujeto que todo lo observa y por nadie es conocido?
En efecto, cuando decimos que por nadie es conocido es cuando surge el aparente sofisma ¿Quién tiene pues la existencia, el yo que observa, o el mundo exterior que es el objeto de toda ciencia abstracta? ¿Es mi sujeto lo sustancial, o los objetos que el sujeto percibe?
Cuando nos referimos a un mundo visible, decimos que es producto de la causalidad. Que la sustancia, por medio del movimiento, determina por sí las consecuencias de su propósito natural. La fusión, combustión, impenetrabilidad,consistencia, densidad, carga eléctrica, magnetismo, etc.
Pues bien, en efecto, los objetos están en función a tal causalidad, de manera en que hay cierta duración en el tiempo como sus formas y dimensiones dentro del espacio.
Esto es lo que se define como "causalidad" el objeto en función de espacio-tiempo conocido como fenómeno de esta dualidad. Es decir, la causalidad como prioridad a cualquier presencia material en un mundo objetivo, circunstancial, fenómenos situados dentro del tiempo y el espacio por la "sustancia" o cosa en sí que algunos llamaron voluntad, juicios a priori del entendimiento, agua, fuego, lo que deviene y nunca es.
Que los objetos sean sólo fenómenos, y que cambien sus características de acuerdo al tiempo y al espacio, y que sus tamaños, formas y durabilidad estén sometidos a esta causalidad. Nos deja establecido que no es el objeto o el mundo material lo que contiene la sustancia esencial que nos permite conocer al observador que procura hacer presente la existencia de las cosas.
Aquí surge la pregunta nuevamente ¿Qué existe primero, el sujeto (observador) o el objeto (el mundo)?
Pues bien, en efecto, "No hay un mundo sin ojos que lo vean" no hay objetos sin una conciencia que lo capte o lo perciba. Por lo tanto, El mundo es mi representación.
Y no cabe sentido alguno si no el significado que el sujeto comprende o conoce. El mundo significa lo que mi conciencia comprende.
De esta forma, el sujeto es la condición indispensable y el único motivo necesario de todo cuanto existe. Es el sujeto y la representación de su mundo lo que es sustancial. Pues, si en un momento específico esta conciencia o sujeto desaparece, el mundo y el universo entero desaparecen con él. En un sentido vulgar, si yo ahora muero,el mundo también lo hace conmigo.
Si hay algún secreto o santo grial de la filosofía, o de manera más concreta, de nuestro entendimiento como conciencia. Sería éste, a saber, No hay un mundo sin ojos que lo vean, y es mi conciencia que tiene como noción algo muy seguro, el valor que propiamente tiene de todas las cosas. El mundo como representación está en su mente y sólo ahí debe estar. El sujeto deja de ser una incógnita y se convierte en el portador de la verdad. En el mundo que es el reflejo y espejo de su capacidad, toda su existencia y su relación al exterior aparecen ante él como su propia creación. Es decir, el mundo como su representación.
Y si me es permitido afirmar a pesar de los devotos, este sujeto, conocedor del mundo,y por ende, conocedor de sí mismo, se convierte ahora también en la incógnita de toda conciencia humana, a saber, el dios tan lejano lo comprende como él mismo.
Se reconoce él mismo como Dios y creador de todo un mundo. De una percepción tanto de fenómenos sometidos a una causalidad, que es un mundo exterior, como de percepciones más complejas como sentimientos y la funcionalidad legítima de su comprensión.
Todas estas grandes cosas que son efectivamente un arte, como un sol, paisajes naturales, edificios y personas, ríos y montañas, y todo lo presente y por haber, significan para este sabio, su propio mundo. La creación que su capacidad ha optado por elegir. Se confiere y está en completa subordinación al sujeto que conoce y es portador de su verdad.
Como fue ya escrito,la verdad es sólo una. Más nunca es reconocida.Tiene por camino muchos obstáculos por superar. Aunque, una vez que ésta supera todas las adversidades y pasa como si se elevara a densidades y atmósferas más puras, allí permanece. Como bandera en país conquistado. Sin que nadie jamás por iniciativa, pueda hacerla descender.
viernes, 27 de mayo de 2011
La religión
En la naturaleza observamos sus nociones básicas como lo es la unidad, las causas, los efectos, las relaciones,características de sentidos como formas, tamaños etc. De todas estas, tendría que advertir que la unidad parece ser la más relevante.
La manera en que opera el dios de la religión, o la causa de las causas que procura encontrar la razón, no es otra cosa que el sentido de la unidad y su respuesta ulterior como objetos cognoscibles para una mente que generalmente en el tiempo presente, se considera un insulto al intelecto. Una inmadurez en la conciencia que poco sabe y conoce de sí misma.
En este sentido de percepción de la cosas como unidad, surge la religión como la forma apropiada de representar la pobreza de razón que nos deja establecido nuestra incapacidad de conocer las verdaderas nociones naturales.
Ahora, transfiérese la religión como pura percepción sin conocimiento, y he aquí que se tiene una nueva forma de libertad.A saber, todo conocimiento y razón se transforma en su totalidad, en experimentación, en el puro conocer. De ser esto posible,desaparece el mundo,pues la razón construye y espíritu conoce.
La religión se construye en base a la civilización, aquí es donde se desarrolla y se implementan nuevas ideas, crece y eventualmente se hereda como forma de educación. Siendo ya una tradición,esta difícilmente queda expuesta al olvido y a la exclusión. Se adhiere como cualquier costumbre aprendida. En efecto, confiar en otra capacidad más sabia que la nuestra previene lamentar los propios errores. De ser así, me es necesario advertir a todo individuo que su capacidad, por más pálida que parezca, puede y tiene el derecho de admitir sus propias razones y decisiones con respecto a su ideología, al ideal que propiamente establece lo más sagrado, el derecho de pensar por sí mismo. Y mejor aún, de generar conocimientos.
...
El precepto de religión infiere en la incapacidad mental de concluir en el conocer la causa de las causas. Y esto se ha hecho evidente en toda la historia del hombre. En toda civilización se ha propuesto la religión y los dogmas místicos para explicar las calamidades y eventos inexplicables, e inferir de manera simple como opera y funciona lo natural.
El dogma religioso tiene como inconveniente, no la explicación y función de las causas, sino la explicación eminente de la incapacidad mental humana por conocer realmente estas funciones y causas.
Para el observador astuto se dice: !Que mire y procure su libertad!
La manera en que opera el dios de la religión, o la causa de las causas que procura encontrar la razón, no es otra cosa que el sentido de la unidad y su respuesta ulterior como objetos cognoscibles para una mente que generalmente en el tiempo presente, se considera un insulto al intelecto. Una inmadurez en la conciencia que poco sabe y conoce de sí misma.
En este sentido de percepción de la cosas como unidad, surge la religión como la forma apropiada de representar la pobreza de razón que nos deja establecido nuestra incapacidad de conocer las verdaderas nociones naturales.
Ahora, transfiérese la religión como pura percepción sin conocimiento, y he aquí que se tiene una nueva forma de libertad.A saber, todo conocimiento y razón se transforma en su totalidad, en experimentación, en el puro conocer. De ser esto posible,desaparece el mundo,pues la razón construye y espíritu conoce.
La religión se construye en base a la civilización, aquí es donde se desarrolla y se implementan nuevas ideas, crece y eventualmente se hereda como forma de educación. Siendo ya una tradición,esta difícilmente queda expuesta al olvido y a la exclusión. Se adhiere como cualquier costumbre aprendida. En efecto, confiar en otra capacidad más sabia que la nuestra previene lamentar los propios errores. De ser así, me es necesario advertir a todo individuo que su capacidad, por más pálida que parezca, puede y tiene el derecho de admitir sus propias razones y decisiones con respecto a su ideología, al ideal que propiamente establece lo más sagrado, el derecho de pensar por sí mismo. Y mejor aún, de generar conocimientos.
...
El precepto de religión infiere en la incapacidad mental de concluir en el conocer la causa de las causas. Y esto se ha hecho evidente en toda la historia del hombre. En toda civilización se ha propuesto la religión y los dogmas místicos para explicar las calamidades y eventos inexplicables, e inferir de manera simple como opera y funciona lo natural.
El dogma religioso tiene como inconveniente, no la explicación y función de las causas, sino la explicación eminente de la incapacidad mental humana por conocer realmente estas funciones y causas.
Para el observador astuto se dice: !Que mire y procure su libertad!
jueves, 28 de abril de 2011
El contrato social ( Referencia: Rousseau)
Hablamos de un pacto cuando un grupo de opiniones e ideas se reúnen y coinciden en sus puntos particulares. Esta coincidencia funciona como la idea más vivaz, como prioridad que consigue la eficiencia de todo el sistema planteado. Así, cuando todas las voluntades particulares se unen de manera en que una opinión singular coincida con las prioridades del otro o de un grupo de individuos, se dice que esto es como consecuencia un contrato, acuerdo o pacto.
El contrato tiene como base un punto clave que permite que todo el sistema funcione aún si una de sus partes es deficiente, y aquí la importancia del punto clave en el contrato es que exista una razón para que tu opinión persiga el mismo objetivo que las restantes voluntades del grupo al que en el determinado tiempo perteneces.
La razón necesariamente determina el bienestar comunal por el hecho de prestar o ceder tu derecho de opinión como persona o ciudadano a los demás, para tener como resultado, una equidad de voluntades que satisfacen todas las necesidades del grupo.
Aquí las propuestas adjuntas tanto como personales tienen como motivo la creación de leyes para mantener el orden en la comunidad y las ventajas necesarias para la conservación de los derechos humanos. Que por ende, el respeto a las necesidades humanas determina ya una ley natural de conservación, innata en el instinto humano tanto como en toda su especie.
Por esta razón primordial nacen las leyes y las opiniones reunidas como poder legislativo dentro de todo el cuerpo político, así como el orden en el estado.
Para que persista la validez del contrato social tendría que existir una "democracia" que se entiende como la libre expresión del individuo para la elección de las posibles vías o caminos en que una sociedad puede ser gobernada por ciertas leyes, más nunca por una autoridad como persona, pues esto sería una forma déspota y perversa de expresar las más bajas debilidades humanas.Como lo es el poder manipular masas para tu propio beneficio,y esta es una de las razones por la cual el estado entra en una etapa de declive por revoluciones y desequilibros económicos.
Así, sólo existe un contrato social cuando ésta democracia existe completamente, es decir, que cada elección individual coincida con todo el estado.Esto podría lograrse si el mayor objetivo consiste en el bienestar comunal.
En efecto, la manera en que el acuerdo tiene eficiencia radica en no desviar el propósito primordial a pesar del sacrificio y las posibles pérdidas personales que puedan ocurrir, y que todo el poder de la voluntad general se manifieste en un progreso colectivo logrado por cada esfuerzo individual. Que el leviatán de Hobbes se eleve como nación de máximos estándares económicos, de paz, y de seguridad para la vida de sus habitantes así como su relación con otros países.
En efecto, hemos de admitir que este respeto al pacto consiste en expresar estados sobrehumanos.Pues hablamos de un esfuerzo y una organización de altos grados para optimizar todas las mentes dispuestas a actuar de la mejor manera conveniente. En armonizar las opiniones individuales de acuerdo al plan establecido, que es la paz.
Pero es como si dijese que el agua siempre goza del mismo patrón de fluidez.
En efecto,la naturaleza humana es egoísta. Persiste sólo en declarar su voluntad para su propio beneficio. En casi cualquier circunstancia el instinto de conservación muestra toda debilidad y se hace presente en lo que realmente es, "Ecce hommo"(Este es el hombre)y por ende, un pueblo en una perfecta democracia, con tal organización que permita todo el progreso a pesar de elevados sacrificios, se consideraría entonces, una comunidad de dioses.
Como menciona Rousseau: "Tal pueblo no conviene a los hombres"
El contrato tiene como base un punto clave que permite que todo el sistema funcione aún si una de sus partes es deficiente, y aquí la importancia del punto clave en el contrato es que exista una razón para que tu opinión persiga el mismo objetivo que las restantes voluntades del grupo al que en el determinado tiempo perteneces.
La razón necesariamente determina el bienestar comunal por el hecho de prestar o ceder tu derecho de opinión como persona o ciudadano a los demás, para tener como resultado, una equidad de voluntades que satisfacen todas las necesidades del grupo.
Aquí las propuestas adjuntas tanto como personales tienen como motivo la creación de leyes para mantener el orden en la comunidad y las ventajas necesarias para la conservación de los derechos humanos. Que por ende, el respeto a las necesidades humanas determina ya una ley natural de conservación, innata en el instinto humano tanto como en toda su especie.
Por esta razón primordial nacen las leyes y las opiniones reunidas como poder legislativo dentro de todo el cuerpo político, así como el orden en el estado.
Para que persista la validez del contrato social tendría que existir una "democracia" que se entiende como la libre expresión del individuo para la elección de las posibles vías o caminos en que una sociedad puede ser gobernada por ciertas leyes, más nunca por una autoridad como persona, pues esto sería una forma déspota y perversa de expresar las más bajas debilidades humanas.Como lo es el poder manipular masas para tu propio beneficio,y esta es una de las razones por la cual el estado entra en una etapa de declive por revoluciones y desequilibros económicos.
Así, sólo existe un contrato social cuando ésta democracia existe completamente, es decir, que cada elección individual coincida con todo el estado.Esto podría lograrse si el mayor objetivo consiste en el bienestar comunal.
En efecto, la manera en que el acuerdo tiene eficiencia radica en no desviar el propósito primordial a pesar del sacrificio y las posibles pérdidas personales que puedan ocurrir, y que todo el poder de la voluntad general se manifieste en un progreso colectivo logrado por cada esfuerzo individual. Que el leviatán de Hobbes se eleve como nación de máximos estándares económicos, de paz, y de seguridad para la vida de sus habitantes así como su relación con otros países.
En efecto, hemos de admitir que este respeto al pacto consiste en expresar estados sobrehumanos.Pues hablamos de un esfuerzo y una organización de altos grados para optimizar todas las mentes dispuestas a actuar de la mejor manera conveniente. En armonizar las opiniones individuales de acuerdo al plan establecido, que es la paz.
Pero es como si dijese que el agua siempre goza del mismo patrón de fluidez.
En efecto,la naturaleza humana es egoísta. Persiste sólo en declarar su voluntad para su propio beneficio. En casi cualquier circunstancia el instinto de conservación muestra toda debilidad y se hace presente en lo que realmente es, "Ecce hommo"(Este es el hombre)y por ende, un pueblo en una perfecta democracia, con tal organización que permita todo el progreso a pesar de elevados sacrificios, se consideraría entonces, una comunidad de dioses.
Como menciona Rousseau: "Tal pueblo no conviene a los hombres"
jueves, 14 de octubre de 2010
De la especie (referencia: Schopenhauer)
En todo momento de especulación al futuro siempre existe la posibilidad de que todas las cosas conocidas perezcan y desaparezcan. A lo que nos aferramos todavía con mayor certeza, las cosas que consideramos buenas en su momento. De aquí que no las perdemos y por el contrario, las apreciamos en sus mejores formas y sus más altos rangos. Así, la familia, la amistad, tu compromiso de dar lo mejor de ti al mundo, son cosas que en su momento las consideras como bien supremo, y es bien supremo porque así lo has creído y no por concepto universal.
Pues bien, a estos bienes supremos nos entregamos y con ellos estamos satisfechos, completos, afirmamos infinidad de veces nuestra existencia. Decimos tres veces sí a lo que contemplamos inciertamente porque no es comprendido. Pero es adorado y demasiado placentero.
Todos estos placeres allí reunidos son en gran parte, la consideración de tener presente el pensamiento de unidad como a priori. De saber que nada se encuentra solo y que no hay una percepción de abandono… mucho menos de muerte.
Este pensamiento elevado y muy natural se refiere a lo que queremos y perseguimos como bien supremo. El compartir quien eres, el dar y recibir, el ser íntegro, el ser honesto, el ser humilde. Este sentimiento de integridad provoca que las familias prevalezcan unidas, que lleguen a ser una especie exitosa.
Toda especie, en especial la humana, está conciente de su integridad con todas las cosas y de anular su percepción ficticia de abandono. De considerar al semejante como una imagen muy real de sí mismo. Es aquí cuando no hay un abismo entre lo oscuro y la verdad, cuando no existe el concepto “velo de maya” si no el conocimiento intuitivo: “considerar al espíritu puesto en todas las cosas”
De esta manera el individuo es libre, sabe que él mismo no significa nada. Que él, individuo como muchos, muere y es remplazado por otros. Que su existencia en un enorme universo no puede ser amenazada de ninguna manera. Pues este universo es espejo de sí mismo, de una voluntad que lo mantiene firme, con miedo, pero firme.
Así la conciencia elevada sabe de muchas y variadas formas que no puede morir, porque los muchos y miles de acontecimientos que suceden no van a detenerse cuando su cuerpo pare de funcionar.
Así, no es el individuo lo que importa, si no la especie. La idea del humano en conjunto. Pues el humano nace, trae sus genes al mundo y con esto asegura la especie. Su más grande objetivo que es como nunca desaparecer, pues el mismo es su pueblo.
…
El placer del sentimiento de integridad a todo lo conocido es lo que inconscientemente deleitamos y adoramos como “bien supremo”. Lo que buscamos y al momento de hacerlo conciente lo definimos como “espiritual”. De aquí que muchos sean capaces de sacrificarse por el bienestar del otro, es decir, de su especie. De lo que es él mismo viviendo en todos.
Hay un punto importante en esta reflexión, a saber: en un inmenso universo, con millones de estrellas y galaxias, y por lo tanto, acontecimientos de magnitudes extraordinarias como la explosión de una supernova o acciones más desapercibidas como la conversión de un elemento a otro. En un universo con miles de acciones que suceden a nuestro alrededor, ¿Por qué estamos tan seguros que nuestras muertes significan algo? Aún si la especie humana desapareciese, el cosmos seguiría siendo tan perfecto como siempre lo ha sido.
La muerte de un individuo es un acontecimiento. Algo que realmente ha sucedido como muchos eventos en donde por más que los consideremos insignificantes y pequeños, no pueden negarse que han pasado. Pues así los eventos más rápidos y más pequeños a nuestra percepción, como el desprendimiento de un electrón, no significan la desaparición, si no, en mejor término, la transformación. Asimismo, la muerte de una célula tampoco significa la completa desaparición del cuerpo, si no que por el contrario, es funcional y necesaria, algo muy natural. ¿Por qué entonces se teme a la muerte?
Es lo que se define como conocer lo incomprensible. Y de aquí nace nuestro miedo también, pues se ha convertido en una costumbre necesaria al instinto.
Así en conclusión, ver la vida (voluntad) en infinidad de expresiones, es reconocerte a ti mismo, y de la misma forma, tu existencia puesta en otros. O en el mejor de los casos para su comprensión: “En todo”.
Pues bien, a estos bienes supremos nos entregamos y con ellos estamos satisfechos, completos, afirmamos infinidad de veces nuestra existencia. Decimos tres veces sí a lo que contemplamos inciertamente porque no es comprendido. Pero es adorado y demasiado placentero.
Todos estos placeres allí reunidos son en gran parte, la consideración de tener presente el pensamiento de unidad como a priori. De saber que nada se encuentra solo y que no hay una percepción de abandono… mucho menos de muerte.
Este pensamiento elevado y muy natural se refiere a lo que queremos y perseguimos como bien supremo. El compartir quien eres, el dar y recibir, el ser íntegro, el ser honesto, el ser humilde. Este sentimiento de integridad provoca que las familias prevalezcan unidas, que lleguen a ser una especie exitosa.
Toda especie, en especial la humana, está conciente de su integridad con todas las cosas y de anular su percepción ficticia de abandono. De considerar al semejante como una imagen muy real de sí mismo. Es aquí cuando no hay un abismo entre lo oscuro y la verdad, cuando no existe el concepto “velo de maya” si no el conocimiento intuitivo: “considerar al espíritu puesto en todas las cosas”
De esta manera el individuo es libre, sabe que él mismo no significa nada. Que él, individuo como muchos, muere y es remplazado por otros. Que su existencia en un enorme universo no puede ser amenazada de ninguna manera. Pues este universo es espejo de sí mismo, de una voluntad que lo mantiene firme, con miedo, pero firme.
Así la conciencia elevada sabe de muchas y variadas formas que no puede morir, porque los muchos y miles de acontecimientos que suceden no van a detenerse cuando su cuerpo pare de funcionar.
Así, no es el individuo lo que importa, si no la especie. La idea del humano en conjunto. Pues el humano nace, trae sus genes al mundo y con esto asegura la especie. Su más grande objetivo que es como nunca desaparecer, pues el mismo es su pueblo.
…
El placer del sentimiento de integridad a todo lo conocido es lo que inconscientemente deleitamos y adoramos como “bien supremo”. Lo que buscamos y al momento de hacerlo conciente lo definimos como “espiritual”. De aquí que muchos sean capaces de sacrificarse por el bienestar del otro, es decir, de su especie. De lo que es él mismo viviendo en todos.
Hay un punto importante en esta reflexión, a saber: en un inmenso universo, con millones de estrellas y galaxias, y por lo tanto, acontecimientos de magnitudes extraordinarias como la explosión de una supernova o acciones más desapercibidas como la conversión de un elemento a otro. En un universo con miles de acciones que suceden a nuestro alrededor, ¿Por qué estamos tan seguros que nuestras muertes significan algo? Aún si la especie humana desapareciese, el cosmos seguiría siendo tan perfecto como siempre lo ha sido.
La muerte de un individuo es un acontecimiento. Algo que realmente ha sucedido como muchos eventos en donde por más que los consideremos insignificantes y pequeños, no pueden negarse que han pasado. Pues así los eventos más rápidos y más pequeños a nuestra percepción, como el desprendimiento de un electrón, no significan la desaparición, si no, en mejor término, la transformación. Asimismo, la muerte de una célula tampoco significa la completa desaparición del cuerpo, si no que por el contrario, es funcional y necesaria, algo muy natural. ¿Por qué entonces se teme a la muerte?
Es lo que se define como conocer lo incomprensible. Y de aquí nace nuestro miedo también, pues se ha convertido en una costumbre necesaria al instinto.
Así en conclusión, ver la vida (voluntad) en infinidad de expresiones, es reconocerte a ti mismo, y de la misma forma, tu existencia puesta en otros. O en el mejor de los casos para su comprensión: “En todo”.
lunes, 6 de septiembre de 2010
Voluntad libre y sujeta (referencia: Nietzsche, Schopenhauer)
Podemos pensar que invariablemente, el humano necesita siempre un motivo para seguir en pie, pues bien, este motivo, en efecto, no es intencional.
Cada instinto parece ser que se activa como de manera autómata, de voluntad dependiente de una “ley”. Esta ley por experiencia, nos mantiene despiertos y con vida, aunque en muchos casos no sea deseada, se aferra por sí misma a lo que más conoce, su expresión de ser.
Sin hablar en detalles a lo que significa este ser, pues es inútil, toda la filosofía desde sus principios lo ha puesto en evidencia; bien, pues sin esta voluntad libre sujeta a la ley, este querer y no querer vivir al mismo tiempo, una es por la ley el querer vivir, la otra, por el razonar y evadir la ley, significa en todos los aspectos que sin su funcionalidad no habría por consiguiente ninguna manifestación ni existencia. Ninguna metafísica ni razón, ni un querer, y ninguna voluntad libre o sujeta. Por esto, no hay una voluntad libre, si no condicionada. Por esto los planetas se mantienen en órbita, como los componentes atómicos de la misma forma, por esto el hombre es conciente de sí mismo y se inventa infinidad de historias para alimentar sus dudas, que duda significa, razón sujeta a la ley, y por esto, toda respuesta y filosofía no está más que en segundos términos, una decoración de las percepciones, un velo de maya.
Los filósofos deberían de preguntarse, ¿por qué habríamos de preocuparnos por algo que esta predeterminado? ¿No son las manifestaciones de la ley algo obvio y predecible? Y si es predecible y ya significa una respuesta, ¿por qué seguimos buscando?
Todas estas cuestiones metafísicas no debieron de comenzar nunca, pero es como si dijese que existe la posibilidad de subsistir sin cabeza. Y por consiguiente, de ser nada de lo que el humano conoce y ha estado haciendo por siempre, ser un fenómeno en función de leyes que lo limitan, lo hacen pensar en una voluntad libre que lo hace dueño de sí mismo, de un individuo completamente responsable.
Pues bien, ninguna de estas opciones parece confiable, tan sujetos y dependientes estamos de las leyes que gobiernan nuestros instintos, como tan libres de escoger opciones e ideales. ¿Qué habremos de escoger? La plebe que culpa a un dios, o el responsable que se exige demasiado así mismo.
…
El destino de todos, es por ende, algo que ya está determinado. Sea por el individuo responsable de sus actos y su creencia en su voluntad libre, o por el que es débil y es victima de muchas circunstancias. Pues, algo que es realmente valioso en esta reflexión en particular, es que, como lo ha pensado Schopenhauer, el destino de la humanidad no es otra cosa que el tuyo y viceversa, el sufrimiento que se considera “ajeno” es de uno y de todos, y que por consiguiente, nuestros esfuerzos por superarnos no son en vano. Tampoco este deseo sujeto a la ley, de considerar al otro como todos y viceversa, es inútil, si no mejor, necesario, algo precisamente, más elevado. Que quede claro a los mexicanos.
Cada instinto parece ser que se activa como de manera autómata, de voluntad dependiente de una “ley”. Esta ley por experiencia, nos mantiene despiertos y con vida, aunque en muchos casos no sea deseada, se aferra por sí misma a lo que más conoce, su expresión de ser.
Sin hablar en detalles a lo que significa este ser, pues es inútil, toda la filosofía desde sus principios lo ha puesto en evidencia; bien, pues sin esta voluntad libre sujeta a la ley, este querer y no querer vivir al mismo tiempo, una es por la ley el querer vivir, la otra, por el razonar y evadir la ley, significa en todos los aspectos que sin su funcionalidad no habría por consiguiente ninguna manifestación ni existencia. Ninguna metafísica ni razón, ni un querer, y ninguna voluntad libre o sujeta. Por esto, no hay una voluntad libre, si no condicionada. Por esto los planetas se mantienen en órbita, como los componentes atómicos de la misma forma, por esto el hombre es conciente de sí mismo y se inventa infinidad de historias para alimentar sus dudas, que duda significa, razón sujeta a la ley, y por esto, toda respuesta y filosofía no está más que en segundos términos, una decoración de las percepciones, un velo de maya.
Los filósofos deberían de preguntarse, ¿por qué habríamos de preocuparnos por algo que esta predeterminado? ¿No son las manifestaciones de la ley algo obvio y predecible? Y si es predecible y ya significa una respuesta, ¿por qué seguimos buscando?
Todas estas cuestiones metafísicas no debieron de comenzar nunca, pero es como si dijese que existe la posibilidad de subsistir sin cabeza. Y por consiguiente, de ser nada de lo que el humano conoce y ha estado haciendo por siempre, ser un fenómeno en función de leyes que lo limitan, lo hacen pensar en una voluntad libre que lo hace dueño de sí mismo, de un individuo completamente responsable.
Pues bien, ninguna de estas opciones parece confiable, tan sujetos y dependientes estamos de las leyes que gobiernan nuestros instintos, como tan libres de escoger opciones e ideales. ¿Qué habremos de escoger? La plebe que culpa a un dios, o el responsable que se exige demasiado así mismo.
…
El destino de todos, es por ende, algo que ya está determinado. Sea por el individuo responsable de sus actos y su creencia en su voluntad libre, o por el que es débil y es victima de muchas circunstancias. Pues, algo que es realmente valioso en esta reflexión en particular, es que, como lo ha pensado Schopenhauer, el destino de la humanidad no es otra cosa que el tuyo y viceversa, el sufrimiento que se considera “ajeno” es de uno y de todos, y que por consiguiente, nuestros esfuerzos por superarnos no son en vano. Tampoco este deseo sujeto a la ley, de considerar al otro como todos y viceversa, es inútil, si no mejor, necesario, algo precisamente, más elevado. Que quede claro a los mexicanos.
lunes, 19 de julio de 2010
De la creencia
Se dice que el poder de una idea incrementa o decrece de acuerdo a tu capacidad de voluntad para afirmarla o negarla.
La afirmación de una idea en cuanto a que pueda ser posible o manifestada depende de la experiencia del individuo, como ha sido expresado por el platonismo “no hay nada real que no haya estado antes en tus sentidos”
Y esto significa para mi punto de vista, que las vivencias del espíritu se manifiestan como ideas, es decir, de lo real en tus sentidos, a las ideas, y éstas ideas eventualmente se convierten en creencias.
Mas una creencia es una completa afirmación de la idea en cuanto a que ésta se relaciona con el mundo material. Así la creencia por ejemplo, en un objeto con facultades divinas, es real a razón de que el objeto pertenece al mundo material, mientras que sus poderes ficticios pertenecen a la idea de su creencia. De esta forma su poder es real simplemente porque se ha afirmado la idea, la pregunta es ¿pueden ser todas las ideas reales? Es cualquier idea una creencia?
El poder de la voluntad a la afirmación de la idea es real independientemente de su estado en el mundo material. Si la idea se convierte en una creencia, difícilmente puede ser negada a menos que el individuo por su voluntad así lo crea. De esta forma el trauma posterior por la pérdida de un ser querido puede expresarse como la negación de la muerte del individuo, creyendo firmemente como una negación del evento, que éste sigue vivo, y que sólo la voluntad del individuo en la firmeza de su afirmación puede cambiar la idea, y por lo tanto, su percepción de lo “real”.
De esta manera también, el optimista puede creer por todos los medios en sus ideas de manera en que éste mundo metafísico sea su realidad a razón de que su creencia es protegida por su voluntad. Así las guerras, injusticias y miles de males existentes en el mundo no significan otra cosa más que la presencia de su actividad mental. Y ésta puede ser en mi caso, que todas estas cosas que se consideran “males” significan sólo actos humanos respaldados por sus creencias. Así una idea se justifica por su relación con el mundo y ésta es real porque así se ha querido.
Las creencias en la conciencia varían únicamente por su atención a una idea o a otra. De esta manera tu filosofía puede ser pesimista y fatalista o en el mejor de los casos, lo más razonable posible. Aunque cualquiera de estos adjetivos son reales simplemente porque se ha afirmado la creencia.
Y de la misma forma el mundo es concebido como una “creación de Dios” en el caso del cristianismo o cualquier religión, y esto es completamente real porque la idea ha sido afirmada y se ha convertido de posibilidad, a presencia material.
Aquí se presenta una predisposición mental por creer firmemente en la idea olvidando el mundo terrenal. Como cuando el individuo siente temor por algo y la intensidad aumenta cada vez que la idea se presenta. Mas esto significa primeramente, que tu voluntad quiere que la idea te haga sentir temor, y segundo, que la idea es real porque tu voluntad así lo quiere.
De aquí la afirmación cristiana : “la fe mueve montañas” pues significa el mismo ejemplo anterior de la idea del temor. A saber: la montaña puede ser movida de la misma manera en que el temor por algo aumenta cuando tu completa voluntad está inmersa en la creencia.
La afirmación de una idea en cuanto a que pueda ser posible o manifestada depende de la experiencia del individuo, como ha sido expresado por el platonismo “no hay nada real que no haya estado antes en tus sentidos”
Y esto significa para mi punto de vista, que las vivencias del espíritu se manifiestan como ideas, es decir, de lo real en tus sentidos, a las ideas, y éstas ideas eventualmente se convierten en creencias.
Mas una creencia es una completa afirmación de la idea en cuanto a que ésta se relaciona con el mundo material. Así la creencia por ejemplo, en un objeto con facultades divinas, es real a razón de que el objeto pertenece al mundo material, mientras que sus poderes ficticios pertenecen a la idea de su creencia. De esta forma su poder es real simplemente porque se ha afirmado la idea, la pregunta es ¿pueden ser todas las ideas reales? Es cualquier idea una creencia?
El poder de la voluntad a la afirmación de la idea es real independientemente de su estado en el mundo material. Si la idea se convierte en una creencia, difícilmente puede ser negada a menos que el individuo por su voluntad así lo crea. De esta forma el trauma posterior por la pérdida de un ser querido puede expresarse como la negación de la muerte del individuo, creyendo firmemente como una negación del evento, que éste sigue vivo, y que sólo la voluntad del individuo en la firmeza de su afirmación puede cambiar la idea, y por lo tanto, su percepción de lo “real”.
De esta manera también, el optimista puede creer por todos los medios en sus ideas de manera en que éste mundo metafísico sea su realidad a razón de que su creencia es protegida por su voluntad. Así las guerras, injusticias y miles de males existentes en el mundo no significan otra cosa más que la presencia de su actividad mental. Y ésta puede ser en mi caso, que todas estas cosas que se consideran “males” significan sólo actos humanos respaldados por sus creencias. Así una idea se justifica por su relación con el mundo y ésta es real porque así se ha querido.
Las creencias en la conciencia varían únicamente por su atención a una idea o a otra. De esta manera tu filosofía puede ser pesimista y fatalista o en el mejor de los casos, lo más razonable posible. Aunque cualquiera de estos adjetivos son reales simplemente porque se ha afirmado la creencia.
Y de la misma forma el mundo es concebido como una “creación de Dios” en el caso del cristianismo o cualquier religión, y esto es completamente real porque la idea ha sido afirmada y se ha convertido de posibilidad, a presencia material.
Aquí se presenta una predisposición mental por creer firmemente en la idea olvidando el mundo terrenal. Como cuando el individuo siente temor por algo y la intensidad aumenta cada vez que la idea se presenta. Mas esto significa primeramente, que tu voluntad quiere que la idea te haga sentir temor, y segundo, que la idea es real porque tu voluntad así lo quiere.
De aquí la afirmación cristiana : “la fe mueve montañas” pues significa el mismo ejemplo anterior de la idea del temor. A saber: la montaña puede ser movida de la misma manera en que el temor por algo aumenta cuando tu completa voluntad está inmersa en la creencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
